El software OEE se sitúa exactamente en la frontera entre la Tecnología Operativa (OT) y la Tecnología de la Información (TI), y es ahí donde las implementaciones fallan. Los equipos OT entienden las máquinas y los PLC, pero no controlan la red ni la infraestructura en la nube. Los equipos de TI controlan la red y los servidores, pero no comprenden los protocolos de los PLC ni los requisitos de datos en tiempo real para la supervisión en planta. Cuando un proveedor llega con una propuesta de implementación, ninguno de los dos equipos se siente plenamente responsable y el proyecto se dilata durante meses.
Los responsables de TI y OT que logran gestionar con éxito las implementaciones de OEE son quienes definen la responsabilidad desde el principio. ¿Quién gestiona el dispositivo edge que se sitúa entre el PLC y la nube? ¿Quién controla las reglas del cortafuegos para los datos salientes? ¿Quién recibe la alerta si la canalización de datos deja de funcionar? Estas preguntas necesitan respuestas antes de la puesta en marcha, no después.
Desde la perspectiva de TI, la evaluación de software OEE debe centrarse en cinco áreas: conectividad — qué protocolos PLC son compatibles de forma nativa y qué hardware perimetral se requiere; arquitectura de datos — si los datos se almacenan en las instalaciones, en la nube o de forma híbrida y quién es el propietario; modelo de seguridad — cómo se asegura la conexión desde la planta de producción hasta la nube y qué estándares de cifrado se utilizan; enfoque de integración — API REST, webhooks o conectores preconstruidos para ERP y CMMS; y escalabilidad — si el sistema maneja volúmenes de datos de 50 máquinas con la misma facilidad que de 5. Una pregunta particularmente importante para los equipos de TI es la residencia de datos. Los fabricantes en industrias reguladas o aquellos con operaciones en Europa sujetas al RGPD necesitan claridad sobre dónde residen sus datos de producción y quién puede acceder a ellos. Los proveedores europeos con acuerdos claros de tratamiento de datos suelen tener una ventaja en las evaluaciones para fabricantes con sede en la UE.
Para los responsables de TI que necesitan justificar internamente la inversión en software OEE, el caso de negocio tiene dos componentes. El primero es la productividad: el software OEE reduce la recopilación manual de datos y el trabajo con hojas de cálculo que actualmente consume horas del personal de planta cada semana. Si los supervisores de planta dedican dos horas al día a elaborar informes de producción a partir de registros en papel, el software OEE se amortiza solo con los ahorros en mano de obra.
El segundo componente es la reducción del riesgo. Las paradas no planificadas en la fabricación suelen costar entre 5.000 € y 50.000 € por hora, según la planta. Si el software OEE ayuda a los equipos de operaciones a detectar patrones de degradación que eviten al menos una gran parada no planificada por trimestre, el retorno de la inversión (ROI) es órdenes de magnitud superior al coste del software. Los responsables de TI que exponen el caso de negocio en términos que los directores financieros (CFO) y de operaciones (COO) entienden suelen conseguir la aprobación del presupuesto con mucha más rapidez.